Ya tratando sobre el romance, tenemos
que recordar que, éste, no es más que un efecto de lo que gustamos
llamar amor. Así, nos encontramos frente a algo, aparentemente,
indomable, único, y bajo cuyo nombre pueden padecerse las más
severas incomodidades.
Qué más romántico, que un lugar
acogedor, con bonita vista, a media luz...
Qué, menos romántico, que una ciudad
mal iluminada, sin veredas, sucia, con parques cerrados con candado
por las noches, cuya muy hermosa vista se restringe por el balanceo
de cables de electricidad mal instalados, paredes llenas de “artes
urbanas”, esquinas cuyo hedor repele, borrachitos, vagos y mendigos
por doquier.
Digo, que una vereda estrecha no hace a
una ciudad más romántica. Digo, que ponerle un candado a un parque
no hace a la ciudad más segura. Y digo que, en última instancia, lo
que se busca es una ciudad que progrese, que mejore. Digo, que
necesitamos modernidad y la reorientación del uso de los espacios
“históricos”. Debemos abrirle paso a la modernidad, y dejar de
ponerle nombres agradables a la mediocridad. Una vereda estrecha no
es “acogedora”. Un callejón oscuro no es “romántico”. Un
parque cerrado no es “seguro”. Postes llenos de cablería y
luces que apenas iluminan no “dan un ambiente clásico”.
En nuestros tiempos, los actuales, es
necesario competir: vender. Necesitamos ciudades prácticas, bien
resguardadas, económicas, dinámicas, baratas y bonitas.
Se vuelve indispensable y urgente
remodelar, reconstruir y reorganizar la ciudad.
Propongo algunas ideas: me encantaría
un centro histórico “caminable”, sin SIMTEL y sin vehículos
junto a las veredas; veredas mucho más amplias, soterramiento de
instalaciones eléctricas, buena iluminación, plazoletas y
callejones ocupadas con mesas de cafeterías, lounges y restaurantes.
Me gustaría una ciudad que aplique políticas ecológicas y limpie
sus ríos. Quisiera una ciudad que tenga una política de desarrollo
REAL, que haya principios y lineamientos claros en los permisos de
construcción, que obligue a todos a pintar fachadas y cerramientos.
Es urgente una zona comercial, una zona
roja, una rosa y una residencial. Zonas, por ejemplo, donde no se
permita lotes de menos de 500 metros cuadrados, donde puedan ubicarse
construcciones residenciales de alta plusvalía. Zonas CENTRICAS,
donde se permita la ubicación de bares y cafeterías (NO CANTINAS),
donde uno pueda distraerse. Es estúpida la ordenanza que impide la
instalación de estos lugares a 200 metros de escuelas e iglesias, en
una ciudad donde hay tres iglesias y escuelas cada 100 metros.
Urge, a la par, reestructurar el
sistema de manejo de aguas servidas, adquirir plantas de tratamiento
de aguas, un parque lineal en las riveras del Cutuchi; luego de
limpiar el Cutuchi, claro.
Es urgente reconstruir la ciudad. Y es
notorio que, quienes quienes han estado hasta hoy en la
administración, no tienen idea de cómo hacerlo.
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