lunes, 12 de diciembre de 2016

Carta para un burro




Las pasadas semanas la atención de todos se posó en los procedimientos iniciados por un ciudadano de quien nadie conoce nada, que pide la revocatoria del mandato del Alcalde Sánchez. Iniciado el proceso, el Alcalde debía defenderse y responder argumentadamente, como es normal. Pero nada de esto se hizo bajo parámetros de la más estricta, reservada y sobria técnica, sino que se organizaron marchas de apoyo, plantoneras y un amplísimo despliegue de entrevistas en los medios.Vimos, hace algunos días, cómo nuestro Alcalde se hace acompañar de un par de centenares de personas cada vez que cree que su cabeza está en juego. Y siempre está en juego.

Miren, que un líder se haga acompañar de sus acólitos para sus actos oficiales no está mal. Lo malo es que los acólitos no reconozcan al líder como tal ni actúen con espontaneidad. De entre los que marcharon junto al burgomaestre estaban, según recoge la prensa, el chisme y las averiguaciones, principalmente: empleados de la administración, compañeros de camiseta política y varias personas completamente desconocidas para los Latacungueños. Luego trascendió que estos desconocidos eran pobladores de las zonas rurales del cantón, muchos de ellos con carteles de gratitud por las chaupiobras recibidas. Eran Latacungueños también.

En la radio, misma dosis: en medio de una muy mediocre entrevista al administrador, varias llamadas con sufrida gratitud por las chaupiobras. Somos tontos: agradecemos el pedazo de queso que nos obsequia quien nos deja dañando la refrigeradora.

Volvemos al clientelismo político de hace un par de décadas. Con cien metros de tubería, una canchita o par de postes se compra la voluntad de un barrio. ¡Qué denigrante! Mientras la administración se finge fuerte por estar acompañada de unos cuantos autoreconocidos residentes rurales, la ciudad como tal está a punto de reventar.

Mira, vecino rural, para que sepas cómo está la cosa: mientras a tu barrio les hacen llegar la tubería o te adoquinan una callecita o te hacen cualquier agrado mediocre, la ciudad se hunde en sus propias eses al son del alcantarillado que colapsa, se gesta el atentado contra la memoria histórica de la ciudad queriendo convertir monumentos en despostaderos, permitiendo que TUS plazas y parques se vuelvan mercados negros; no se fomenta la industria, ni el turismo, ni nada; todo está de cabeza y nuestra Latacunga se fractura en todos sus niveles. ¡Pero claro, mientras a tu solar le llegue cuatro gotas de agua, el resto del mundo que se joda!

Basta, vecino campesino. No seas torpe. Te están usando. Las chaupiobras que recibes no son ningún favor: es obligación del administrador mejorar tu vida. Ese es su trabajo, no es un regalo. No tienes nada que agradecer.

Pongamos las cosas en perspectiva: el administrador ha de defenderse en un procedimiento que pide que deje de ser administrador por, según quién solicita, existir manejos deficientes, incumplidos o negligentes del asunto público. Ustedes, todos los que acompañan las marchas, si el administrador es ratificado en su lugar, aún deberán batallar con el trabajo investigativo que Contraloría viene realizando por varios asuntos y, hasta donde se sabe, con no muy agradables resultados. ¿Qué van a hacer ahí? ¿Van a marchar y desfilar y poner bandas de pueblo para ver si con eso cambian la realidad?

Si, al final del examen de Contraloría, resulta ser que esta administración si ha sido eficiente, yo seré el primero en utilizar este espacio para saludarle. Pero si, por el contrario, se encuentra que hay deficiencia, ineptitud, negligencia o, en el peor de los casos, responsabilidades penales y actos delictivos, entonces, pregunto, ¿quién saldrá a saludar al administrador? ¿Serán ustedes, los de las marchas y plantoneras, quienes se arriesguen a tratar de resembrar ese árbol caído?

No deseo el mal de nadie, excepto el de aquel que atenta contra mi ciudad. Espero, con toda la fe, estar errado en mis apreciaciones particulares de esta administración. Me gustaría mucho tener motivos para disculparme por mis opiniones. Hasta ese día, ojalá consiga yo cien amigos que me acompañen a dejar mis textos en La Gaceta.O, al menos, que vayan más allá del "like" y comenten algo positivo.


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