Las pasadas
semanas la atención de todos se posó en los procedimientos
iniciados por un ciudadano de quien nadie conoce nada, que pide la
revocatoria del mandato del Alcalde Sánchez. Iniciado el proceso, el
Alcalde debía defenderse y responder argumentadamente, como es
normal. Pero nada de esto se hizo bajo parámetros de la más
estricta, reservada y sobria técnica, sino que se organizaron
marchas de apoyo, plantoneras y un amplísimo despliegue de entrevistas en los medios.Vimos, hace algunos días, cómo nuestro Alcalde se hace acompañar de un par de centenares de personas cada vez que cree que su cabeza está en juego. Y siempre está en juego.
Miren,
que un líder se haga acompañar de sus acólitos para sus actos
oficiales no está mal. Lo malo es que los acólitos no reconozcan al
líder como tal ni actúen con espontaneidad. De entre los que
marcharon junto al burgomaestre estaban, según recoge la prensa, el chisme y las averiguaciones,
principalmente: empleados de la administración, compañeros de
camiseta política y varias personas completamente desconocidas para
los Latacungueños. Luego trascendió que estos desconocidos eran
pobladores de las zonas rurales del cantón, muchos de ellos con
carteles de gratitud por las chaupiobras recibidas. Eran Latacungueños también.
En la radio, misma dosis: en medio de una muy mediocre entrevista al administrador, varias llamadas con sufrida gratitud por las chaupiobras. Somos tontos: agradecemos el pedazo de queso que nos obsequia quien nos deja dañando la refrigeradora.
Volvemos
al clientelismo político de hace un par de décadas. Con cien metros
de tubería, una canchita o par de postes se compra la voluntad de un
barrio. ¡Qué denigrante! Mientras la administración se finge
fuerte por estar acompañada de unos cuantos autoreconocidos
residentes rurales, la ciudad como tal está a punto de reventar.
Mira,
vecino rural, para que sepas cómo está la cosa: mientras a tu
barrio les hacen llegar la tubería o te adoquinan una callecita o te
hacen cualquier agrado mediocre, la ciudad se hunde en sus propias
eses al son del alcantarillado que colapsa, se gesta el atentado
contra la memoria histórica de la ciudad queriendo convertir monumentos en
despostaderos, permitiendo que TUS plazas y parques se vuelvan
mercados negros; no se fomenta la industria, ni el turismo, ni nada;
todo está de cabeza y nuestra Latacunga se fractura en todos sus
niveles. ¡Pero claro, mientras a tu solar le llegue
cuatro gotas de agua, el resto del mundo que se joda!
Basta,
vecino campesino. No seas torpe. Te están usando. Las chaupiobras
que recibes no son ningún favor: es obligación del administrador
mejorar tu vida. Ese es su trabajo, no es un regalo. No tienes nada
que agradecer.
Pongamos
las cosas en perspectiva: el administrador ha de defenderse en un
procedimiento que pide que deje de ser administrador por, según quién
solicita, existir manejos deficientes, incumplidos o negligentes del asunto público. Ustedes, todos los que acompañan las marchas, si
el administrador es ratificado en su lugar, aún deberán batallar con el
trabajo investigativo que Contraloría viene realizando por varios
asuntos y, hasta donde se sabe, con no muy agradables resultados.
¿Qué van a hacer ahí? ¿Van a marchar y desfilar y poner bandas de
pueblo para ver si con eso cambian la realidad?
Si,
al final del examen de Contraloría, resulta ser que esta
administración si ha sido eficiente, yo seré el primero en utilizar
este espacio para saludarle. Pero si, por el contrario, se encuentra
que hay deficiencia, ineptitud, negligencia o, en el peor de los
casos, responsabilidades penales y actos delictivos, entonces,
pregunto, ¿quién saldrá a saludar al administrador? ¿Serán ustedes,
los de las marchas y plantoneras, quienes se arriesguen a tratar de
resembrar ese árbol caído?
No
deseo el mal de nadie, excepto el de aquel que atenta contra mi
ciudad. Espero, con toda la fe, estar errado en mis apreciaciones
particulares de esta administración. Me gustaría mucho tener
motivos para disculparme por mis opiniones. Hasta ese día, ojalá
consiga yo cien amigos que me acompañen a dejar mis textos en La
Gaceta.O, al menos, que vayan más allá del "like" y comenten algo positivo.
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